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SIBO de sulfuro de hidrógeno (H2S): el tercer gas

Qué es el sulfuro de hidrógeno (H2S), el tercer gas del intestino que el test clásico de hidrógeno y metano no mide: los síntomas que suele acompañar, el patrón de curva plana que puede sugerirlo y por qué su evidencia aún es emergente.

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Beiker Guillen

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Este contenido tiene un propósito educativo. Resume evidencia pública, la simplifica en español claro y evita recomendaciones cerradas cuando la literatura es incierta o depende del contexto clínico.

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SIBO de sulfuro de hidrógeno (H2S): el tercer gas

Resumen rápido

  • Qué es: el sulfuro de hidrógeno (H2S) es un tercer gas del intestino, además del hidrógeno y el metano. Lo producen sobre todo bacterias reductoras de sulfato y otras productoras de H2S, que descomponen compuestos con azufre.
  • El detalle clave: el test clásico de aliento no mide H2S. Solo algunos tests recientes lo incluyen (como trio-smart), y el Consenso Norteamericano de 2017 todavía no fija un umbral oficial para este gas.
  • La señal indirecta: en la investigación reciente, niveles más altos de H2S se asocian con diarrea, al revés del metano (estreñimiento). Una curva “plana” de hidrógeno con síntomas claros es uno de los patrones que algunos clínicos asocian con H2S, pero es una inferencia, no una prueba.

💡 ¿Qué es el SIBO de sulfuro de hidrógeno (H2S) y en qué se diferencia?

El H2S es un tercer gas intestinal, además del hidrógeno y el metano, producido sobre todo por bacterias reductoras de sulfato que descomponen el azufre de la dieta. A veces se llama ISO (sobreproducción intestinal de sulfuro). Se diferencia en que el test clásico de aliento no lo mide: solo tests recientes como trio-smart lo incluyen, y el consenso de 2017 aún no define un umbral oficial. En la evidencia emergente, el H2S alto se asocia con diarrea (al contrario del metano, ligado al estreñimiento). Su evidencia es más reciente y limitada que la de hidrógeno y metano.

SIBO de sulfuro de hidrógeno (H2S): el tercer gas

Cuando alguien busca “SIBO de sulfuro de hidrógeno” suele venir de un punto muerto: tiene síntomas digestivos claros, pero su test de aliento salió “negativo” o con una curva rara, y en algún foro leyó que existe un “tercer gas” que el test no detectó. Esta guía explica qué es ese gas, por qué el test clásico no lo ve, qué patrones se le asocian y —con la misma honestidad— hasta dónde llega la evidencia, que en este caso es más reciente y menos establecida que la del hidrógeno y el metano.

Nota del autor: No soy médico. Hice este sitio porque a mi hermana le diagnosticaron SIBO, y mientras la acompañaba a entender sus resultados me encontré con un hueco enorme: el sulfuro de hidrógeno aparecía mencionado en foros como “el gas que el test no mide”, pero casi nadie explicaba qué se sabe de verdad y qué es todavía hipótesis. Reuní aquí lo que dicen las fuentes originales y marqué con claridad dónde la ciencia aún es preliminar. La idea es que llegues a la consulta con buenas preguntas, no que saques conclusiones por tu cuenta a partir de una curva atípica.

Qué es el tercer gas

El test de aliento no ve bacterias: mide gases que exhalas tras ingerir un sustrato (lactulosa o glucosa). Durante mucho tiempo se hablaba de dos gases:

  • Hidrógeno (H2): lo producen bacterias al fermentar carbohidratos. Es el gas del “SIBO de hidrógeno”.
  • Metano (CH4): lo producen arqueas metanogénicas (sobre todo Methanobrevibacter smithii). A ese patrón se le llama IMO (sobrecrecimiento metanogénico intestinal).

El sulfuro de hidrógeno (H2S) es el tercer protagonista. Se diferencia de los otros dos en algo importante: no nace principalmente de fermentar carbohidratos, sino de descomponer compuestos con azufre, como los sulfatos y los aminoácidos azufrados de la dieta. Lo producen sobre todo bacterias reductoras de sulfato (del grupo de los sulfato-reductores, como ciertas especies del filo Thermodesulfobacteriota) y otras bacterias productoras de H2S como Proteus mirabilis y especies del género Desulfobulbus [1].

A este cuadro algunos lo llaman ISO, del inglés Intestinal Sulfide Overproduction (sobreproducción intestinal de sulfuro) [2], igual que al patrón de metano se le dice IMO. No es un nombre que aparezca todavía en todas las guías clínicas; convive con la etiqueta más informal de “SIBO de H2S”.

Si quieres el cuadro completo de los gases y por qué cambia el manejo según cada uno, está en la guía de SIBO de metano vs hidrógeno. Y para entender cómo se hace y prepara la prueba, en la guía del test de aliento para SIBO están todos los pasos.

Síntomas que suelen asociarse

El H2S tiene un perfil de síntomas que, en la investigación reciente, tiende a ir en dirección opuesta al del metano:

  • Diarrea como síntoma más comentado. En un estudio de 2025 que comparó el aliento con muestras del intestino delgado, los productores de H2S se asociaron con heces más blandas, mientras que el metano se correlacionó con mayor gravedad del estreñimiento [1]. Las fuentes clínicas que describen el patrón de H2S insisten en que la diarrea es su síntoma más característico [2].
  • Hinchazón, dolor abdominal y gases.
  • Olores intensos (a “huevo podrido”), que es el olor característico del sulfuro de hidrógeno. Es un dato que mucha gente nota, pero el olor por sí solo no diagnostica nada: hay muchas causas de gases malolientes.
  • Algunas fuentes mencionan también fatiga o niebla mental, aunque esa asociación está peor caracterizada.

Conviene leer esta lista como asociaciones, no como una huella inconfundible. La diarrea, la hinchazón y los gases son síntomas que comparten muchísimas condiciones digestivas; no permiten, por sí solos, concluir que hay H2S.

El patrón de “curva plana” en el test de hidrógeno

Aquí está el motivo por el que tanta gente llega a este tema. El test clásico de aliento mide hidrógeno y metano, pero no mide el sulfuro de hidrógeno. Eso crea un punto ciego.

La hipótesis que manejan algunos clínicos es la siguiente: las bacterias productoras de H2S consumen hidrógeno para fabricar sulfuro. Si esa vía está muy activa, el hidrógeno que generan otras bacterias podría “desaparecer” hacia la producción de H2S antes de reflejarse en el aliento. El resultado sería una curva de hidrógeno plana o muy baja, sin metano, pese a que la persona tiene síntomas marcados. A ese patrón se le llama informalmente “flat-line” o curva plana, y se ha propuesto como una pista de posible exceso de H2S.

Pero hay que decir varias cosas con claridad:

  1. Una curva plana no prueba H2S. También puede significar un test verdaderamente negativo, una preparación incompleta, un tránsito alterado o, simplemente, que no había sobrecrecimiento fermentativo.
  2. Es una inferencia, no una medición. Mientras el test no mida H2S, “deducir” H2S a partir de una curva plana es una hipótesis razonada, no un diagnóstico confirmado.
  3. La forma directa de evaluar el gas es un test que sí lo mida, no leer entre líneas una curva de hidrógeno.

Por eso, si tu informe muestra hidrógeno y metano planos y tienes síntomas claros, lo sensato es comentarlo con un profesional, no autoconcluir que tienes H2S.

Los tests que sí lo miden (y sus límites)

En los últimos años aparecieron tests de aliento que añaden el H2S a los dos gases clásicos. El más conocido es trio-smart, descrito como la principal prueba comercialmente disponible que mide los tres gases —hidrógeno, metano y sulfuro de hidrógeno— en una sola muestra [4]. Su llegada respondió justamente al punto ciego de los tests de dos gases.

Sobre los umbrales, hay que ser cuidadoso:

  • El Consenso Norteamericano de 2017, que es el documento de referencia para los umbrales de hidrógeno y metano, todavía no define un valor oficial de positividad para el H2S [3]. Es un gas que se está caracterizando.
  • Los umbrales que circulan (por ejemplo, considerar elevado el H2S a partir de cierto nivel en partes por millón) provienen sobre todo del fabricante del test y de su grupo de investigación, no de un consenso de guías. Son propuestas comerciales o preliminares, y la propia literatura señala que la comprensión de estos cortes “está evolucionando” [4]. La investigación reciente sí sugiere, de forma cualitativa, que niveles más altos de H2S distinguen mejor a los pacientes con diarrea de los que tienen estreñimiento [1][4], pero eso es una dirección, no un número grabado en piedra.

La lectura honesta: el test de tres gases cierra un hueco real, pero el marco para interpretar el H2S es más joven y menos validado que el del hidrógeno y el metano. Un resultado de H2S se interpreta mejor junto al cuadro clínico que como un número aislado.

Nociones de dieta baja en azufre

Como el H2S nace de descomponer compuestos con azufre, una idea intuitiva es reducir temporalmente el azufre de la dieta para “darle menos materia prima” a esas bacterias. Es lo que se llama dieta baja en azufre. En la práctica suele implicar limitar por un tiempo alimentos ricos en azufre como:

  • Ajo y cebolla.
  • Vegetales crucíferos (brócoli, coliflor, repollo, coles de Bruselas).
  • Huevos.
  • Carnes rojas en exceso.

Sobre la evidencia, conviene ser franco: las fuentes clínicas describen que muchas personas notan alivio de síntomas a corto plazo (menos hinchazón, gases y molestias) al reducir el azufre por unas semanas, pero también reconocen que la investigación específica sigue siendo limitada y que se trata más de una estrategia de alivio temporal que de una cura validada en ensayos amplios. La dieta baja en azufre se suele plantear como un puente sintomático mientras se aborda la causa de fondo, no como tratamiento en sí.

Dos matices importantes:

  1. Es una dieta restrictiva, que elimina alimentos muy nutritivos (crucíferos, huevos, ajo, cebolla). Mantenerla mucho tiempo sin supervisión puede empobrecer la alimentación.
  2. No es lo mismo que la dieta baja en FODMAP. Si quieres entender ese otro enfoque, está la guía de dieta baja en FODMAP, que ataca la fermentación de carbohidratos, no el azufre.

Por todo esto, una dieta baja en azufre se decide y se acota mejor con un profesional —idealmente un nutricionista— que asegure que no se vuelve un patrón restrictivo crónico.

Cómo encaja en el conjunto

Para no perder la perspectiva, así se ordenan los tres gases:

GasQuién lo produceOrigen principalSíntoma más asociadoEstado de la evidencia
Hidrógeno (H2)Bacterias fermentadorasFermentación de carbohidratosDiarreaEstablecida (umbral de consenso)
Metano (CH4 / IMO)Arqueas metanogénicasConsumo de hidrógenoEstreñimientoEstablecida (umbral de consenso)
Sulfuro de hidrógeno (H2S / ISO)Bacterias reductoras de sulfato y otras productoras de H2SDescomposición de azufreDiarreaEmergente y limitada (sin umbral de consenso)

La columna de la derecha es la que más conviene recordar: el H2S es un terreno donde la ciencia avanza, pero aún no tiene la solidez de los otros dos gases. Tratarlo con esa cautela no es debilidad, es precisión.

Cierre

El sulfuro de hidrógeno es un tercer gas real, con un perfil propio —más ligado a la diarrea que al estreñimiento— y con tests que ya pueden medirlo. Pero su historia clínica recién se está escribiendo: no hay todavía un umbral de consenso, las curvas “planas” son una pista y no una prueba, y la dieta baja en azufre alivia a algunos a corto plazo sin ser una solución validada. Si una curva atípica o una diarrea persistente te trajeron hasta aquí, el siguiente paso no es autodiagnosticarte H2S: es llevar el informe completo —y estas preguntas— a un profesional que pueda interpretarlo con tu historia.

Aviso: esta guía es educativa y resume fuentes públicas; no diagnostica, no trata ni reemplaza la consulta médica. Si tienes un informe de test de aliento, llévalo a un profesional de salud para interpretarlo con tu historia clínica.

Referencias

  1. Villanueva-Millan MJ, Leite G, Morales W, et al. Hydrogen Sulfide and Methane on Breath Test Correlate with Human Small Intestinal Hydrogen Sulfide Producers and Methanogens. Dig Dis Sci. 2025. PMC
  2. trio-smart. Intestinal Sulfide Overproduction (ISO). Gemelli Biotech. trio-smart
  3. Rezaie A, Buresi M, Lembo A, et al. Hydrogen and Methane-Based Breath Testing in Gastrointestinal Disorders: The North American Consensus. Am J Gastroenterol. 2017;112(5):775-784. PMC
  4. trio-smart. Understanding Your SIBO Breath Test Results. Gemelli Biotech. trio-smart
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Nota editorial importante

Esta información es solo para fines educativos y no sustituye la consulta profesional individualizada. Siempre contrasta decisiones sobre tu salud con un profesional cualificado.

Fuentes y referencias

Estas referencias orientan la redacción y actualización de la pieza. No sustituyen la valoración clínica individual.

  1. Referencia1

    ACG Clinical Guideline: Small Intestinal Bacterial Overgrowth (2020)

    Guía clínica del American College of Gastroenterology para diagnóstico y tratamiento.

  2. Referencia2

    AGA Clinical Practice Update on Small Intestinal Bacterial Overgrowth (2020)

    Actualización de buenas prácticas con énfasis en límites diagnósticos y manejo clínico.

  3. Referencia3

    Hydrogen and Methane-Based Breath Testing in Gastrointestinal Disorders: The North American Consensus (2017)

    Documento de consenso para preparación, interpretación y umbrales del test de aliento.

  4. Referencia4

    European guideline on hydrogen and methane breath tests (2022)

    Consenso europeo sobre indicaciones, preparación y limitaciones del test.

BG

Beiker Guillen

Fundador de Sibo Wise

No soy profesional de salud: soy desarrollador de software. Creé Sibo Wise cuando a mi hermana le diagnosticaron SIBO y descubrí lo difícil que era encontrar información clara en español. Mi trabajo aquí es de investigación y organización: reúno lo que dicen las fuentes médicas serias —guías clínicas de la ACG y la AGA, materiales de Monash University y estudios indexados en PubMed— y contrasto cada afirmación con su fuente original antes de publicarla.

Este contenido no sustituye la consulta profesional. Si tienes dudas sobre tu salud, consulta con un gastroenterólogo o nutricionista cualificado.